Al ver esta escena, el “extra” salió pitando así como estaba, en calzoncillos, y comenzó a correr por la ruta porque se le venía encima el “titu” que ya había destrozado la puerta de la habitación del motel en el que se encontraban.
Luego de esconderse entre los yuyos, logró hacerse con un teléfono y pidió a la mamá que llame a la policía para avisar que lo estaban persiguiendo para matarlo.
La policía de Salta, ciudad argentina sede de este episodio, desplegó un operativo y lo encontró en otro albergue transitorio de la zona, donde se había ocultado. Dijo a los intervinientes que no le quedó de otra que correr porque había llegado al encuentro sexual en el vehículo de la mujer.
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