De acuerdo a lo expresado por uno de los kapé que estaba con él, estaban en la avenida República Argentina, cerca de la zona donde la movida nocturna se hace intensa, “tomando alguito” para no dejar pasar de balde el sábado por la noche. Tanto fue el “alguito” que el amigo quedó poseído por el ritmo ragatanga, como decían las “Ketchup”. Fue ahí que una camioneta paró a unos poquitos metros de donde estaban ellos y bajó una mujer. Cuando le vio la cola, el personaje no tuvo mejor idea que faltarle el respeto metiéndole una nalgada de aquellas.
Ahí nomás se bajó un arriero que venía en el vehículo y le metió un botellazo que le provocó una partida de heridas. Como si fuera poco, vinieron otros más y le empezaron a reventar a tongazos hasta que le desfiguraron la conciencia.
Los dos kapé que estaban con él intentaron defenderlo y, una vez que lograron “salvarlo”, comenzó un periplo para llevarlo a algún centro asistencial a que le parchen la cabeza, porque la sangre que estaba perdiendo era mucha. Sin embargo, malherido y todo, no quería saber nada. “Es muy caprichoso nomás, por eso le tenemos que tener así”, dijo uno de los socios justificando que lo querían voltear al piso a la espera que una ambulancia lo lleve y atajen para quedarse a recibir los primeros auxilios que no quiso recibir con anterioridad.
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