De acuerdo a lo que informaron los uniformados, el finado presentaba algunas señales de haber sufrido violencia antes de su ejecución. Cuando se “cansaron” de amedrentarlo, finalmente le pusieron un arma de fuego a la altura del ojo izquierdo y apretaron el gatillo. El plomo hirviendo lo atravesó de lado a lado, perforándole el cráneo y presentando un orificio de salida en el otro extremo de la cabeza.
Una vez que le dieron muerte, subieron su cuerpo a un automóvil, colocándolo en el baúl. Condujeron y lo dejaron frente a una vivienda en la zona de Ybagapy, del distrito de Yby Yaú, Departamento de Concepción, escudándose en la oscuridad de la madrugada ayudados por el mal tiempo.
Las personas del lugar, al ver el auto frente a la casa y a nadie más, no dudado en llamar a agentes de la Comisaría 10ª, de Cruce Bella Vista para que se haga la inspección. Al llegar, encontraron al muerto y dieron participación al fiscal Ricardo Romero, el médico forense Javier Ruiz, personal de Criminalística.
Además se convocó a quien se presentó como hermano de la víctima, quien reconoció al finado sobre el que pesaban algunos antecedentes por violencia doméstica y resistencia.
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