¿Cómo llegó a nuestro país? “Las pobladoras nos contaron que Chuco vivía en Argentina, y que un día decidió subirse a un bote y cruzar el río Paraguay. Y se quedó en Humaitá. El pueblo lo adoptó. Tiene una madrina, pero es recibido en todas las casas”, comenzó contando la usuaria de Twitter @ambarvioleeta, quien encontró al perro al lado de su estatua y contó su historia a través de su cuenta del pajarito azul.

“Cuando suenan las campanadas en la iglesia va a acompañar las misas (se acuesta frente al altar), le gusta ir a fiestas con música y no se pierde ningún funeral. Cuando preguntamos por la historia de Chuco, nos sorprendió saber que estaba vivo. ‘Raro que no esté ahora acá, siempre llega a donde hay gente reunida’, nos dijeron las vecinas. Y de pronto apareció Chuco, con el aplomo de quien se sabe el ser más popular de la comunidad”, expresó.
“Nos emocionamos, gritamos bastante más de lo necesario y él se dejó mimar. Después nos acompañó a pasear por la plaza, nos presentó a un par de amigos y posó frente a su estatua como toda una estrella”, añadió.
“Para mí, Chuco es uno de esos perros angelados, tocados por la varita, que eligen dónde y con quienes quieren vivir, y que se convierten en personajes de cuento. Como Morena, la perra de nuestra oficina en Kuña Róga. Ya contaré también su historia porque es puro corazón”, agregó.
Además, contó que Chuko fue víctima de secuestro y la gente de Humaitá lo rescató y que aparte de su estatua, el perro tiene su propia canción.
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