Desde sus inicios en el mundo de la publicidad y pasando por distintos medios de comunicación, sus trabajos más emblemáticos se dieron en el Diario Popular, donde fue el “padre” de “Populín”, personaje insignia de los suplementos escolares de ese medio, como así también de “Bochito”, en el Diario Crónica, donde venía trabajando habitualmente.
Además, se destacó con la acidez de su humor político en medios como el diario La Nación, así como grandes tapas que quedarán para siempre en el recuerdo, gracias a ese talento incomparable en el área gráfica que tanto amaba y la irreverencia de una personalidad única.
Quienes tuvimos la suerte de compartir con él grandes momentos a lo largo de tantos años sabemos que el vacío que deja es imposible de llenar. Solo queda el consuelo del recuerdo de tantas alegrías, tanto trabajo, tantas noches y tantas bromas que permanecerán imborrables en el corazón de todos. Un Repollero de corazón que, posiblemente, tenía más hinchada que el club de sus amores, una descripción con humor muy propia de él.
¡Nos vemos “Yor”!
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