La protagonista de esta fuerte historia es la modelo estadounidense Jennifer Barlow quien fue víctima de una bacteria carnívora en lo que se suponía debería haber sido un viaje de placer. Este ataque, tan extraño como increíble, le hizo pagar un precio altísimo para lo que era su forma de ganarse la vida y, sobre todo, para su día a día después de lograr reponerse.
Todo empezó con un viaje a las Bahamas. Antes de ir a la playa, decidió depilarse, para verse mejor. En ese acto se hizo un pequeño corte al pasarse la cuchilla. Una vez que terminó, fue a la playa. Allí se metió al océano a nadar y, sin saberlo, fue atacada por el microorganismo.

Volvió a su hotel. Como si nada hubiera pasado. Pero de ese momento en adelante, su salud comenzó a empeorar hasta el punto de que ha tenido que luchar por su vida. "La rodilla comenzó a hincharse, estaba muy roja y caliente. Apenas podía caminar", explicó ante la prensa.
Tras un traumático episodio en su casa en el que se llegó a desmayar, fue trasladada de urgencia al hospital y allí permaneció durante varias semanas. Allí, aunque los médicos lucharon para que no perdiese la pierna por la infección, no tuvieron más remedio que amputarla.
“Hay belleza y honestidad en todo. Mi discapacidad ahora me ha hecho más fuerte como persona", confiesa la modelo.
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