En eso, la “rubia espumante” opaite. Entre diálogo y diálogo rápidamente la garganta volvió a secarse. Como buen kapelú, Andrés se ofreció a traer más chupi para continuar con la ronda. Pidió prestado a José su vehículo para ir a una bodega cercana. José, sin dudar ni sospechar nada, accedió y le dio la llave de su rodado Hyundai HB20 blanco. Andrés fue a toda bala y José se quedó a esperarle sentado, hasta ahora… Es que su amigo ¡jamás regresó!
El insólito caso ocurrió en Minga Guazú. Al día siguiente, el propietario fue a formular la denuncia por apropiación ante la comisaría 8° y los polis comenzaron la búsqueda para ubicar al joven y al automóvil.
Los uniformados atraparon a Andrés, pero al momento de su aprehensión, ya no tenía consigo el rodado. El mismo manifestó que entregó el móvil a un tal Gustavo, alias “Tacurú”, quien reside supuestamente en el km19 Acaray.
Los intervinientes fueron hasta el domicilio, pero no encontraron a “Tacurú”, tampoco se encontró rastros del automóvil de la víctima. En cuanto al mal kapé, quedó detenido en la citada sede policial.
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