Un firulais muy juguetón invadó el campo y se robó la pelota. Al puro estilo Ronaldinho comenzó a dejar de lado a los contrincantes que querían quitarle el balón. Con un juego de cintura único, el jagua'i corría con la pelota en la boca y chuleaba al rollo.
Los guardias y jugadores tuvieron que ponerse de acuerdo para poder sacar al "crack" de la cancha.

