Entre otras cosas, cuando estaba a punto de ser abusada por uno de los ñatos, ella le habló de Jesús y el hombre le pidió perdón. “Yo estaba lavando los cubiertos. Mi marido salió, lo maltrataron, lo pegaron y lo amarraron. Yo del susto cerré la puerta, pero pensé en mi marido y abrí voluntariamente. Nuestra casa estaba como una carnicería, llena de sangre. Vinieron entre tres”, comentó la víctima a la 1080 AM.
“Dos llevaron todas las cosas, mientras el otro me hablaba, me estiraba el pelo y me decía: ‘Si no querés que le toquemos a tu nieto, yo te voy a violar’”. Fue allí que, en medio de la pesadilla que estaba viviendo, la mujer empezó a hablarle a su agresor sobre Jesús.
“Yo le hablé de Jesús al señor (a su agresor) y él me miraba, empezó a silenciarse y quedó escuchándome hablar. Él me dijo que ya no podía salir de todo esto. Entendí que si sale de esto lo van a matar. Él se calmó y se quedó sentado”, dijo.
Antes de irse, el hombre le preguntó si le podía perdonar. “Yo le miré y le dije que sí le podía perdonar. El cayó en sí y vio lo que estaba haciendo. Yo le dije que ya no vuelva a hacer esto, que deje esa vida y me dijo que ya no puede”, sostuvo.
La mujer y su esposo tuvieron que recibir asistencia médica, tras quedar unas cuatro horas como rehenes.
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