La afectada al toque hizo la denuncia y los uniformados se pusieron en campaña para resolver el tema rápido. Es así que casi de inmediato pudieron dar con los cuatro fulanos, con edades que iban de los 19 a los 23 años, además del animal que había sido denunciado por la dueña como robado.
Sin dar muchas más vueltas, a pesar que los fulanos quisieron gua’u correr, procedieron a llevarse a todos a la comisaría para las fotos correspondientes. Al verificar si sobre los mismos pesaban otras órdenes de captura, se pudo ver que, más allá del chorizo de antecedentes, algunos con casos de este mismo año, había dos que poseían orden de captura.
Luego de la inspección correspondiente, los fulanos quedaron a reposar los cuerpitos en un cómodo calabozo de la comisaría de Horqueta.

