
En su casa de descanso en San Bernardino, juega como un niño más con su cachorrito que, al igual que su mamá "Foxy", ahora pasa a ser el compañero de vida, de juegos y de aventuras del pelotero.
Cuando volvió a Paraguay, después de dejar México, Cecilio había hecho los trámites para poder traer a "Foxy" de la que por nada del mundo se iba a separar. Y una vez que llegó aquí le consiguió pareja para poder reproducirse.
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