
Hablamos del chipero “veraneante”. El don no duda y avanza en medio del arroyo para ofrecer sus ricas chipas. Mientras los demás disfrutaban de los chapuzones y del calor, este hombre también lo hacía, pero para trabajar, demostrando su tremenda habilidad (de equilibrio y esfuerzo) para vender en el cauce sin que su canasto se caiga en las aguas.
Sin poner peros a nada, salió a ganarse el sustento diario por y para su familia. No importa si es feriado ni nada de eso. Su pensamiento está en que a sus seres queridos no les falte nada. Con una templanza de acero muy por encima de miles de excusas de cristal.
Al chipero lo fotografiaron en pleno recorrido en el balneario Itaybumi, en Caacupé, ofreciendo chipas a los bañistas. Su nombre tal vez no puede decir nada a muchos, pero, sin embargo, es uno de miles de trabajadores anónimos que riegan con su esfuerzo el suelo de nuestro país y que son ejemplos para muchos de que, trabajar y ganarse la vida honradamente es el camino correcto.
En redes sociales, el rollo admiró al hombre trabajador y destacaron su habilidad al momento de vender sus productos.
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