El hombre había soñado de manera por demás lúcida que había mucho oro debajo de su cocina. Es por eso que no dudó en llevar adelante un plan para poder encontrarlo. Es así que durante más de un año pagaba a personas para que empiecen a cavar. Al comienzo pagaba poco más de 100 mil guaraníes por día a quien le daba una mano. Pero a medida que iba avanzando la excavación, con las profundidades cada vez más acentuadas, la paga subía a incluso cerca de 750 mil guaraníes por día.
Un vecino relató que la obsesión del hombre comenzó tras haber recibido un mensaje de un “espíritu” en un sueño, que le indicó que justo debajo de la roca situada bajo el piso de su cocina, había oro. Pasado un año, el agujero era demasiado hondo.
“Este túnel parece algo inusual, dada la perfección con la que lo excavó: un diámetro muy pequeño, un cilindro extremadamente perfecto de 40 metros de profundidad”, indicaron las autoridades. Además, se encontraron compresores y martillos neumáticos específicos utilizados en la excavación de túneles.
Sin embargo, en un momento dado, el hombre perdió el equilibrio y cayó en el pozo. Los servicios de emergencia retiraron su cuerpo. Según el informe revelado, la caída le provocó “politraumatismos, fracturas expuestas en ambas piernas, fractura de cadera, laceración en abdomen y tronco, además de traumatismo craneoencefálico severo”. La tragedia resultó en la muerte del hombre.
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