El singular hecho se dio en el aeródromo de La Rochelle, en Francia, luego que el avión haya despegado de una región no tan lejana, Las Landas. Cuando el piloto quiso regresar a tierra se dio cuenta que no podía sacar el tren de aterrizaje, por lo que de inmediato dio aviso a las autoridades.
Desde el aeródromo empezaron a cranear qué se podía hacer y les pidieron a los de la nave que les den unos minutos. Cuatro horas después de despegar, tenían todo para bajar. Los bomberos del aeródromo revistieron con espuma la pista para evitar un posible incendio de la avioneta al rozar la “panza” contra el asfalto. El resto fue toda del piloto que demostró que es un capo y de su ayudante.
Bajó con todo y cuando estaba por tocar pista comenzó a “flotar” hasta que ¡apagó los motores! y se “tiró” de “panza” en la espuma que cumplió con su cometido evitando un incendio. La maniobra fue un éxito.
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