Marcos estaba apagando la velita número 5, y siempre admiró a los agentes, su sueño era que los Lince compartan con él su fiestita.
Y así fue, en pleno festejo fueron llegando los agentes con regalo y torta de por medio. "Su deseo es un recordatorio conmovedor de la inocencia y la esperanza que habitan en los corazones más jóvenes", escribieron desde la cuenta del Ministerio del Interior.
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