La mujer, de 44 años, ya no soportó más. La batalla más difícil a la que se enfrentó la terminó consumiendo producto de una metástasis que hizo el cáncer de cuello uterino que estaba soportando. Se extendió a los pulmones, los riñones, el hígado e incluso al cerebro. La situación era crítica.
Si bien estaba realizándose un tratamiento en el Instituto Nacional del Cáncer (Incan), lo delicado de su cuadro hizo que sea imposible revertir la realidad, dejando un enorme desconsuelo con su partida.
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