El hombre, en su intento por calmar a la enfurecida damisela, terminó con heridas en el cuello y en el pecho, más que nada de refilón, y una remera toda descuajeringada. En vista que se ponía negra la morcilla, pidió ayuda a otros uniformados de una comisaría de Nueva Germania, quien acudieron para domar a la violenta.
Finalmente, lograron reducirla y le pusieron el famoso gorrito para que salga en la foto en la que nadie quiere salir. El hecho se comunicó vía llamada telefónica al Agente Fiscal de Turno de San Pedro del Ycuamandyyu, quien dispuso la aprehensión y traslado hasta la sede de la Cria. 1ª San Pedro, en libre comunicación y a disposición del Ministerio Publico.

