Con solo 14 meses, los profesionales de blanco les dijeron a los papis que su chiquita iba a vivir postrada a una silla de ruedas. Le diagnosticaron atrofia muscular espinal, una condición que puede ser mortal incluso con un simple resfriado.
La mamá fue muy sincera sobre el caso. “Eso fue difícil de aceptar para nosotros. Saber que un simple análisis de sangre podría haber cambiado el curso de su vida es frustrante. Vi los síntomas a los 14 meses porque la AME se había cobrado una vida de mi sobrino en 2012”, contó a The Sun.
Sin embargo, nunca se rindieron. Consiguieron que se le aplicara la mediación correspondiente y haciendo paso a paso todo lo que se les había indicado, vivieron un milagro: la peque comenzó primero a arrastrarse y luego a gatear, algo que es imposible en pacientes que tienen este diagnóstico.
“Ella nos sorprende todos los días. Los médicos dijeron que nunca han visto a nadie con AME hacer esto, así que nos da tanta esperanza para el futuro. Cuando le diagnosticaron por primera vez pensé que siempre estaría en silla de ruedas, pero está demostrando que todo el mundo está equivocado todos los días. Honestamente siento que algún día caminará por su cuenta”, dijo llena de esperanza.

