El tipo había viajado casi 300 kilómetros desde el lugar de su residencia. No se sabe si exclusivamente para cometer el robo o con qué fin. Lo que sí, que después de horas de viajes, encontró lo que buscaba: un auto que se podía vender rapidito, hacer plata fácil y tener para el vicio. Se acercó, lo “escaneó” y vio la forma de hacerlo arrancar para salir pitando del lugar.
Sin embargo, las cosas empezaron a salir mal. Después de hacer casi 300 kilómetros, a los 500 metros el auto llantó porque se metió en un camino que no era el ideal para lo que pretendía. Lejos de tomarse el trabajo de cambiarle la rueda y seguir, el fulano abortó el plan y ¡se puso a hacer dedo en la ruta a unos metros de donde cometió el delito!
Algunos vecinos que vieron lo que pasó alertaron a la Policía. Le dieron una descripción y fueron en su búsqueda. Jamás se imaginaron que lo encontrarían a solo unos metros del lugar ¡haciendo dedo! Lo detuvieron y fue al calabozo a reflexionar.

