Los relatos dan cuenta que el cruce se dio en un lugar cercano a la frontera con Brasil, supuestamente. Más allá de ese detalle, lo curioso del hecho es que el feroz bicho estaba transitando por el camino de manera espontánea y tranquila, sin que la presencia humana detuviera su paso o lo pusiera en estado de alerta. Por lo “quejoso” que se iba, hasta pareciera que se peleó con la pareja y lo echaron de la casa mba’e.
A pesar de su porte por demás atemorizante, la persona que logró tomar las imágenes no dudó dos segundos en pelar celular y comenzar a filmar algo que, realmente, no es cosa de todos los días para la mayoría de los mortales. Gracias a eso se pudo obtener este video que no deja de ser sorprendente.

