Familiares, amigos y toda una comunidad educativa estuvieron presentes dejando sentir un profundo pesar por la inesperada partida de la chiquita. Cánticos, globos, lágrimas y un fuerte reclamo de justicia, por entender que una mala praxis llevó a este final, estuvieron presentes en la despedida.
Sus restos partieron del lugar en la que se la estaba velando hasta la institución educativa a la que acudía regularmente antes de entrar al hospital, el Centro Educativo Antonio Provolo. Desde allí, una vez que se le rindió homenaje, fue hasta el Cementerio de Encarnación.
Cabe recordar que tras el fallecimiento de Siara, se informó que se abrió un sumario en torno a su partida y, de acuerdo a lo relatado por altas autoridades del Hospital Regional de Encarnación, donde estuvo internada, no se encontraron elementos que pudieran derivar en una mala praxis. La familia no quedó conforme con esto puesto que, a su entender, es imposible que por una fractura de codo alguien termine perdiendo la vida.

