El lugar que se eligió para dar el golpe es una “minería”, es decir, un lugar en el que se tienen un montón de máquinas de las que se usan para “minar” criptomonedas. En total se habrían llevado unas 150. Una vez consumado el hecho, los fulanos se mandaron a mudar con todo el botín dejando al encargado solo. Éste, al notar que el peligro había pasado, llamó a la Policía para denunciar el robo.
Lo curioso del hecho es que el lugar estaría operando de manera irregular, al decir de los uniformados que tomaron intervención en el hecho. Pasa que no solo nadie se acercó a formalizar la denuncia sino que además el sitio parecía estar como “camuflado” para no ser descubierto y no se tenían informes que estuviera funcionando nada en el lugar, más o menos a unos seis mil metros de a Ruta PY02, lado Monday, en lo que se conoce como Km. 22. Allí se encontraba un tinglado en el cual estaban ubicadas las máquinas.

