Con arma de fuego en mano, amenazaron a una pasajera para que entregue su celular. Ante el temor, la misma accedió. Luego, ordenaron al chofer que se detenga y, cuando bajaron, un guardia de seguridad que pilló lo que estaba pasando se fue encima de los fulanos. Al toque, algunos pasajeros también descendieron.
Dos porquerías lograron correr pero uno cayó en manos de la gente furiosa que le “corrigieron” un poco hasta que llegaron uniformados para llevárselo preso. Del poder del mismo se incautó un revólver de origen rapai que tenía 5 balas en su tambor.
Para colmo, se confirmó que el infeliz debería de estar guardando prisión domiciliaria gracias a la Justicia, pero andaba como si nada por la calle cometiendo sus macanadas.

