Sí, así como suena. La doña entró al campo de juego, recriminó con dureza a quienes estaban con el pito en la boca y el banderín en la mano por lo que habían cobrado y se les fue encima. Estando aún en el mediocampo, le prendió una patada al juez “al otro lado de la boca”, pero no en la cabeza, obviamente.
No contenta con esa, siguió como suelen seguir las aves a las personas, correteando desde atrás tanto al hombre del pito como al “banderillero” hasta que estos dos, corriendo tan rápido como podían, salieron del campo de juego para refugiarse.
Digno de destacar que ninguno de los dos hombres reaccionó contra la mujer de mala manera, a pesar de los golpes, los griteríos y las provocaciones permanentes que la misma infirió. De hecho, en redes sociales, muchos se preguntaron qué hubiera pasado y la cosa era al revés.

