En ambos casos, se observaron patrones preocupantes. Los integrantes de este grupo, muchas veces defendidos como si fueran tiernos corderitos por parte de un sector político de nuestro país, torturaron a las personas que se encontraban trabajando en las estancias que fueron invadidas. Tal como lo hacen las guerrillas. De hecho, se encontraron pizarras donde se observaban escritos relacionados a poderes del Estado y el socialismo.
A una de las víctimas de este accionar criminal lo asesinaron e incineraron su cuerpo en una camioneta. Al otro lo tomaron de rehén y lo liberaron horas más tardes todo golpeado. Uno de los invasores también resultó muerto de un balazo.
La Policía Nacional tomó participación en ambos hechos y logró la detención de tres individuos más la incautación de un explosivo que luego fue desactivado por la FOPE, 16 motocicletas, celulares, un revólver calibre 22 mm, entre otros.

