La emoción llegó a las lágrimas. La gente se fue sumando y le dio un marco por demás impactante a esta movilización por demás pacífica en la que el repudio, la angustia, la impotencia y el amor por esta chiquita se podía palpar prácticamente en cada uno de quienes estuvieron en el lugar.
La comunidad se unió para exigir justicia y celeridad en el proceso, además de pedir que hechos salvajes de esta magnitud no se vuelvan a repetir, apelando no solo a las autoridades sino a la gente misma que denuncie a tiempo situaciones que puedan terminar causando dolor, heridas o la muerte misma a inocentes.
La marcha, que se extendió por los sectores más importantes de la ciudad de Coronel Bogado, fue una clara muestra de civismo y de empatía, donde la gente optó por tomar conciencia y ser parte, lejos de hacerse del “ñembotavy” y la indiferencia.

