En tan solo estos primeros días de los controles preventivos se habla de 8 personas que fueron agarradas por los uniformados. Una yunta de “vendedores ambulantes”, que en realidad demostraron ser otra cosa, cayeron tras intentar robar el teléfono celular a una pasajera. Los polis pillaron sus intenciones y los agarraron. Lo mismo pasó con otro fulano que quiso hacerse con una cadenilla ajena.
Y gracias a que se controlan las “cérdulas”, también se logró la detención de personas que tenían órdenes de captura. En síntesis, oiko ko tema que no solo se da en los colectivos sino también de manera más intensa en las calles.

