Otras personas que vieron lo que pasó decidieron llamar a la Policía Nacional para que intervenga, procediendo a detenerlo. Eso sí, no fue fácil: golpearon el vidrio durante unos 15 minutos y recién después despertó.
El fulano, al abrir los ojos, justo vio que el semáforo ya estaba en verde e intentó retomar su camino como si nada, pero una patrullera se interpuso. Finalmente, abrió sus puertas y se resistió a ser inspeccionado, por lo que decidieron detenerlo para llevarlo hasta la comisaría 2da. y para evitar que manejara en estado de ebriedad.
“Fuimos comunicados de que el vehículo estaba varios minutos estacionado en medio de la calle. Se habría quedado dormido mientras el semáforo le dio la luz roja y estuvo mucho tiempo en el lugar. Asustado intentó huir del sitio, pero se evitó porque se notaba que estaba alcoholizado”, explicó Blas Espínola, en entrevista con el SNT.
El mismo fue llevado hasta el departamento de Investigaciones para realizarse la prueba del alcotest que dio como resultado 0.80 mg/l, informó la Policía.

