Se trata del ecuatoriano Jhonny Quiñónez, quien llegó a Independiente de Avellaneda por 1 millón de dólares desde el Aucas de su país a pedido del entonces entrenador Carlos Tévez. Sin embargo, el volante nunca pudo asentarse y siempre fue muy cuestionado por la afición debido a su nivel.
En el encuentro de hoy, cuando la gente se dio cuenta que iba a entrar él por un compañero lesionado, comenzó a aplaudirlo como para darle confianza. Sin embargo, no hizo un buen trabajo y, apenas arrancó el complemento, el entrenador lo sacó de nuevo. La gente lo silbó y el chico se quebró.
Con un llanto desconsolado fue visto en la banca de suplentes. En redes sociales “mataron” al entrenador Julio Vaccari, quien ya en el encuentro pasado hizo la misma cosa. Encima, desde que llegó, el equipo no levanta cabeza y muchos de sus partidos terminan 0-0, al punto de haber marcado solo 9 goles en 15 presentaciones.
La gente, a pesar de criticar el nivel del pelotero, lo llenó de palabras de consuelo apoyándolo en el difícil momento que le tocó vivir y haciendo alusión a lo mal que los hizo sentir el verlo llorando de esa manera.

