El sitio The Hollywood Reporter “revivió” una nota hecha en la revista Ebony, donde Jessica Rosenbloom, la productora principal de las Fiestas Blancas -así se las llamaba-, calculó a mediados de los 2000 que cada una, hasta ese momento, habían salido un millón de dólares.
En un artículo de la revista Forbes de 2012, cuando las celebraciones de Diddy ya empezaban a mermar y a cambiar de foco, se analizó cuánto costaban en ese entonces. El fundador del sitio de marketing BiZBash Media, David Adler, arriesgó el número final.
“Era para 400 personas, y serían 500 dólares por cada uno, es decir 200 mil dólares. Ese dinero sale de un presupuesto de marketing. Es más barato hacer el evento más caro del mundo que comprar publicidad; la ventaja de la prensa por sí sola vale mucho más de lo que se gastaría en el evento”, aseguró.
Los investigadores tienen una hipótesis sobre el porqué tanto dinero. Creen que estas celebraciones eran parte del sistema que Diddy montó para cometer los crímenes sexuales. El productor quedó detenido acusado de haber usado su “poder y prestigio” para “tráfico sexual, trabajo forzado, transporte interestatal con fines de prostitución, delitos de drogas, secuestro, incendio provocado, soborno y obstrucción de la justicia”.

