El hallazgo se dio en Puerto Quijarro, hacia la frontera de Bolivia con Brasil, uno 500 kilómetros al norte del departamento de Concepción, y sus familiares lograron identificarla gracias a unos tatuajes. Del porqué tanta saña en su contra, es algo que se está investigando.
Autoridades bolivianas indicaron que la misma estaba en situación de calle y no se descarta que haya sido llevada bajo engaños al país vecino para ser explotada como una esclava sexual.
La hermana mayor de la compatriota, expresó su angustia: “Era la menor de tres hermanas. Nunca supimos cómo abandonó Paraguay; solo sabíamos que estaba viviendo en Santa Cruz. Veremos la manera de cómo repatriar su cuerpo para enterrarla en Asunción”, aseguró.
El examen médico forense reveló heridas cortantes que sugieren que la causa de muerte fue una degollación. La policía informó que la decapitación ocurrió posteriormente, posiblemente por la acción de animales en el lugar donde fue encontrada, en medio de un matorral.

