Se trata de un Sargento Primero quien perdió la vida en el Fuerte Tiuna, donde tradicionalmente se procede al encendido de la Cruz de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en diciembre. A pesar del accidente con fuegos artificiales, que le costó la vida al militar, oficiales de la institución castrense siguieron con la celebración entre sonrisas, abrazos, ere eréa.
Su cuerpo fue velado con el ataúd sellado porque los juegos pirotécnicos le destrozaron la cabeza. Sobre su urna tres de sus implementos militares, uno de ellos la gorra de la Dirección de Armas y Explosivos (DAEX), y también la bandera tricolor del país que juró defender.

