Rodeado de familiares y amigos, se lo pudo ver por demás confiada, sonriente y con una fuerte custodia policial para trasladarlo hacia el interior del edificio donde se inicia el proceso. De hecho, esa “confianza” se pudo palpar cuando fue consultado por una periodista sobre cómo estaba. Él respondió que “con ganas de que se resuelva rápido, así se dejan de romper las b... y me dedico a la música”.
El cantante está acusado de los delitos de “amenazas, privación ilegítima de la libertad, amenazas calificada, tenencia simple de estupefacientes y encubrimiento calificado”. Son tres causas diferentes.
Todo comenzó cuando en mayo del año pasado un hombre y una mujer denunciaron ante la Justicia que L-Gante los había secuestrado tras una discusión a la salida de un local bailable en General Rodríguez.

