No se sabe en qué momento ni cómo hizo, pero una feroz kuriju decidió que la parte interna del asiento de la moto era un buen lugar para descansar. Cuando el dueño comenzó a acelerar, entre frenadas y nuevas aceleradas, el animalito se fue inquietando. Finalmente, llamó la atención del motoca.
Ahí nomás dieron aviso a los bomberos de Coronel Oviedo, ciudad en la que se registró ese curioso hecho, quienes llegaron con los elementos necesarios para agarrarla y volver a soltarla en su hábitat natural, lejos del peligro que representa el tránsito para este tipo de animales.

