El cuerpo salió del vehículo con camilla y todo, quedando en medio de una importante avenida de la ciudad de Stalowa Wola, en el sur de Polonia. El conductor del coche fúnebre dijo que frenó por un segundo para sacar una tela que tenía el vehículo que le estaba obstaculizando la vista. Una vez que reanudó la marcha, fue cuando todo pasó.
Aseguró que rápidamente se dio cuenta de que había perdido el cadáver que transportaba por lo que procedió a reincorporarlo con la camilla en la que venía y subirlo nuevamente. La empresa encargada de transportar el cuerpo pidió disculpas y dijo que el mal momento se dio por una falla técnica del coche fúnebre.

