Según informes de medios de habla inglesa, la mujer es de Texas y fue a Alabama a pasar un día distendido. Ella siempre usó lentes de contacto y no se los quitaba por nada. Aparentemente, eso le jugó en contra.
Si bien es cierto primero pensaron que podría tratarse solamente de “arena en el ojo”, cuando la vista se le empezó a nublar pillaron que se trataba de unos parásitos que vive en cualquier tipo de agua, incluso la que uno puede llegar a tomar. Su tamaño es invisible para la vista humana, porque es unas 5000 veces más pequeño que la anchura de un cabello humano.
Los mismos se metieron en la capa externa del globo ocular, amparados por la lente de contacto, y se criaron, multiplicándose y comiéndose el tejido sano, lo que hace que ahora la mujer dependa de una cirugía para salvar la visión.


