Todo comenzó el pasado sábado cuando la esposa del técnico en iluminación le sirvió una taza de café. Él se la tomó sin saber que ella le había puesto un montón de tranquilizantes dentro que dejaron totalmente dopada a la víctima, según los testimonios que brindaron a uniformados.
Cuando lo tuvo a su merced, comenzó a tirarle piedras por la cabeza produciéndole heridas de consideración. No contenta con eso, comenzó a derramarle agua hirviendo lo que generó enormes quemaduras que lo llevaron a un cuadro de deterioro tal que su cuerpo, tras unos días, acabó perdiendo la batalla.
El hombre tuvo quemaduras en el 76,5% del cuerpo afectando la cara, tronco, extremidades superiores y muslo derecho. Murió el miércoles tras días de agonía.

