El ataque se dio en una comunidad rural de Zanja Pytã, en el departamente de Amambay. El hombre quiso aprovechar que el clima se lo permitió y salió del lugar donde estaba ejerciendo su trabajo (se desempeñaba como guardia de seguridad) para ir a su casa. Sin embargo, en un acto criminal, lo asesinaron.
El mismo recibió varios escopetazos. Los perdigones le causaron severas heridas en el costado derecho de su cuerpo y, sobre todo, a la altura de la cabeza, pese a que tenía el casco puesto. Fue tal el grado de deterioro que falleció al momento y terminó cayendo a unos poquitos metros de donde sufrió el ataque.
Lo que quedó claro es que el fin de los disparos no era el robo, porque ninguna de las pertenencias de este hombre de 53 años fue llevada.

