Según reportan medios japoneses, el vuelo se demoró más de tres horas, debido a que los pilotos dieron positivo en las pruebas de alcoholemia a las que deben someterse antes de volar con nada menos que 114 pasajeros además de los miembros de tripulación.
Fuentes aseguraron que los dos hombres pidieron una copa de vino espumoso cada uno. Y era “esto y nos vamos”. Pero, al final, se terminaron chupando tres botellas de vino en un restaurante de Melbourne la tarde previa al vuelo.
Los pilotos ocultaron haber consumido tal cantidad de alcohol y alegaron un falso positivo en el test de alcoholemia al que se sometieron en el hotel en el que se hospedaban, de acuerdo a lo estipulado en las regulaciones de la aerolínea, pero admitieron haber tomado más de lo permitido.

