Las risas producto de los nervios comenzaron a transformarse en gritos de alegría cuando el humo rosado empezó a salir de una especie de recipiente en el que estaba puesta la bengala. ¡Venía una nena! Sin embargo, el tema es que nunca paró.
Primero, el humo agarró todo el ambiente en el que se encontraban. Hicieron todo lo posible por hacerlo correr pero, al final, agarró toda la casa por lo que los invitados y la pareja, que era el centro de la farra, terminaron en la calle entre risas viendo cómo el humo salía de a poco de la casa.

