Después de poner unas fichas en una máquina llena de golosinas, por poco no se tiró para agarrar cualquier cosa que cayera de la misma. Es más, no se aguantó y hasta metió la mano dentro de la boca de expendio.
Pero eso no es todo, cuando “Geral” lo filmó, no le alcanzaba la cara para contener la sonrisa de oreja a oreja por las cositas que agarró mientras, se las guardaba en el bolsillo ante la mirada atenta de otras criaturas que no podían entender qué hacía semejante arriero peleando por algunas cositas dulces.

