Según la referencia, todo aconteció en Salto del Guairá. Un hombre llegó en moto a un motel. Casi todos apuntaron a que no estaba solo. El tema es que solo unos minutos después se fue cayendo una mujer con una furia que hasta el mismísimo Demonio hubiera cruzado de vereda si es que se la encontraba de frente en la calle.
Con lo que aparentaba ser un caño empezó a los gritos a pedirle al fulano que dé la cara. Como este no aparecía, empezó a meterle golpes a la moto que quedó estacionada en la parte de afuera. Era tanto el alboroto que el encargado salió a ver qué onda.
Discusión va, discusión viene, pasaron unos minutos hasta que el prójimo salió corriendo como pudo, con el casco pero sin su moto, siendo seguido por la furiosa mujer, según se pudo apreciar.

