El fulano en cuestión había sido que agarró un vehículo que encontró con la llave puesta en un punto sobre la Avenida España de Asunción, frente a unas oficinas. ¿Por qué estaba en “pelotas”? Esa es una pregunta que muchos se hacen. Lo que sí que, una vez que salió con el rodado, dos columnas de la Ande se le “cruzaron” y no las pudo esquivar. Ahí, un gran sector de Carmelitas quedó a oscuras.
Después, viendo que la “camio” quedó toda chalai, empezó a correr como Dios lo trajo al mundo. Avanzó por unas cuadras y quiso tomar un taxi. Como el trabajador del volante lo vio con el “pichulín” al aire y en un estado “raro”, llamó a la Policía para denunciar el caso. Al toque los uniformados fueron tras él y lo agarraron. Se supo que tiene 30 años.
Le hicieron el “ka’utest” y dio negativo. Su extraño comportamiento llevó la cabeza hacia otro razonamiento. Por de pronto se está a la espera que el prójimo esté en condiciones de hablar con claridad para saber bien cuál es el trasfondo de todo antes de sacar conclusiones.

