Nuestra “miss” se dejó ver con la espalda por demás bronceada, como quien no calculó bien las horas de sol o cuál tenía que ser el nivel del bloqueador que debía usar. Pero eso no fue todo. El día de playa contó además con una “visita” muy particular.
Paseándose como si nada, apareció un flamenco “desfilando” con ese estilo muy particular que tienen estos animales por el lugar donde se estaban hospedando. Lejos de asustarse o espantarlo, Nadia simplemente comenzó a seguirlo mientras el animalito caminaba con gracia por la habitación.
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