En ocasiones anteriores, cuando compartió en redes sociales cómo iba trabajando su jardín, a cada planta que ponía le saltaba un comentario que le tiraba abajo la iniciativa porque o era que “llamaba” a la ruina, a la pelea, a la separación, a la enfermedad, a la… ¡abono!
¿Qué pasó ahora? Que puso una araucaria porque le gustó cómo quedaba y al toque ya le dijeron que ¡estira enfrentamientos en el hogar! “Dicen que el arbolito nunca se debe de tener en la casa porque ñandeko hay mucho problemas familiares”, fue lo que le escribieron.
La respuesta, imperdible: Con un sentido del humor espectacular, tiró en sus redes sociales “Planta que pongo, planta que es yeta”. Pero Will fue más allá y mostró otras opiniones que lo consideran como de unión matrimonial. Es más, hasta dijo que es venerado como “sagrado” en algunos lugares, como zonas andinas de Chile.

