Al comienzo, por cómo venía la situación, muchos tomaron sus palabras con humor y hasta se escucharon algunas risas. Segundos después, se dieron cuenta que la cosa iba muy en serio porque él la empezó a acusar de serle infiel.
“Esposa feliz, vida feliz, mierda”, dijo el hombre al micrófono y del bolsillo quitó la típica cajita de joyas. Obligó a su esposa a sacarse la alianza de casada, algo que también hizo él, y las puso dentro. Luego la besó con fuerza y la empujó hacia atrás para quitársela de encima.
“Lo sé todo… Así es, zorra, lo sé todo. Sé todo sobre las pastillas del Plan B que tuviste que tomar, maldita zorra. Que te jodan. Lo sé todo, joder. No finjas que no lo sabes”, he’i el arriero re nervio. Pero eso no fue todo. Le dijo que la despreciaba “por arruinar nuestro matrimonio de casi cuatro años y lastimar a nuestros hijos. Odio la vida que le robaste a nuestros hijos”.
Mientras ella aseguraba que no entendía de qué es que él estaba hablando, el hombre dijo “es mi maldita fiesta de cumpleaños” y expulsó a todos “quienes apoyan a esta zorra”. La mujer y su familia se fueron del lugar y la fiesta de cumpleaños se transformó en una “farra de divorcio”.

