El tema es que hicieron “eso” pero no en cualquier lado, sino que dieron rienda suelta a ese intercambio de fluidos en el lugar donde ambos se ganaban el puchero. Y donde se come… Cuando la gente de seguridad observó lo que los monitores mostraban, se desató el escándalo.
Según se informó, todo pasó en la ciudad de Catriel, en la provincia de Río Negro, en Argentina. Ambos prestaban servicio a la Municipalidad local. De hecho, el encuentro íntimo se dio en la sección a la que ambos pertenecían, en este caso, el vivero municipal.
Creyendo que nadie los vería, se metieron al baño de un edificio público en horario laboral y pasó lo que pasó. Como consecuencia, al fulano lo rajaron y la mujer deberá enfrentar un sumario, aunque conservará el puesto, porque se entendió que se encontraba en “estado de vulnerabilidad” por tener a su jefe encima.

