Según se supo, realizando los procedimientos cayeron en la casa de un fulano que, había sido, tenía más moñitos que un paquete de fideos. Además, el joven, de 23 años, contaba con orden de captura por robo agravado y delitos contra el medio ambiente.
El parte aseguraba que el hombre se dedica a la venta de crack en el barrio y que, en las últimas semanas, fue denunciado por hechos de violencia realizados por pandillas que tomaron la zona. Además del purete, se incautaron teléfonos celulares y dinero en efectivo.
De ahí pasaron a la casa de otro joven, de 19 años, donde de nuevo encontraron más crack. No se precisó si el mismo tiene antecedentes pero sí apareció en el mapa policial, por eso le alcanzó el procedimiento, tras la muerte de un delivery de 29 años.

