"Gracias a la intervención de mi perrita, y a Dios, no hubo un daño aun mayor”, he'i. Relató que pudo escaparse gracias a que oportunamente entró su perrita para defenderle. Ahí, en medio de su grito, el desgraciado salió corriendo.
“Entre el susto y la desesperación, intenté tomar mi celular para llamar a mi papá, pero el agresor lo arrebató y huyó. Grité con todas mis fuerzas pidiendo auxilio, mientras el cuerpo entero temblaba de miedo, repulsión y horror. Me dejó heridas físicas: uñas rotas, dolor, y la dignidad vulnerada”, he'i.
Para completar, cuando se fue a consultar, el doctor que le atendió le trató de manera machista, he'i. “Lo más triste es que, tras sobrevivir a esta experiencia traumática, cuando acudí al Hospital Distrital de Itauguá para realizarme el diagnóstico médico que exige la comisaría, sufrí una segunda forma de violencia: la institucional. El doctor que me atendió, Daniel Velázquez, empezó a hacerme preguntas como si vivía sola, o si tenía un hombre que viviera conmigo o de 'debes en cuando'", laló. Dijo que le remató con un: “Por vivir sola te pasan estas cosas, buscate ya un hombre”.

