“Salí corriendo y vi mi auto y mi moto ardiendo como si fuera San Juan”, he’i el hombre, que no podía creer lo que veía. Se trataba de un Toyota Sienta color plata y una motocicleta que usaba pa’ ir a laburar todos los días.
Los vecinos reaccionaron ipukupe, salieron con baldes y mangueras pa’ apagar el fuego antes de que agarre toda la casa. Agentes de la Comisaría 27 llegaron enseguida y levantaron las evidencias umía, confirmando que fue un atentado hecho adrede.
Julio César asegura que no tiene problema con nadie, pero el daño económico fue grande. “Me quemaron todo lo que tenía para trabajar”, opoi el tipo, mirando sus fierros hechos carbón.
La Policía investiga y no descarta que el ataque tenga que ver con alguna venganza o ajuste de cuentas del barrio.

